martes, 26 de febrero de 2013

Dioses

Bueno, por último tras haber sido "acosada" por los dragones anteriormente mencionados ahora resulta que me "acosan" los Dioses, a mí (O.O). No entro en mi de asombro, en serio. En todo caso, este será el típico post que actualizare poco a poco según tenga los Dioses, que tiene tela la cosa, porque de primeras son 97 y NO son todos.

Hay 2 deidades en conocimiento de los sacerdotes desde hace 4000 años.
Existen 7 Dioses primarios, a partir de ellos se encuentran los Dioses secundarios y por cada Dios secundario encontramos tres Dioses inferiores.

Deidades (2):

Gensis
Duo

Dioses Primarios (7):

-Noexi, el Bosque /noxsi/
-Sacil, el Resplandor /sacil/
-Beruph, el Observador /beruf/
-Vake, el Avispado /veik/
-Hoc, el Forjador /jok/
-Ixser, el Profanador /ixser/
-Nytal, el Olvidado /naital/


Dioses Secundarios (22):

Culto del Bosque:

-Litoh /lito/
-Thällem /talen/
-Meldy /meldi/
-Lanyf /laneif/

Culto de la Montaña:

-Nelor /nelor/
-Neral /neral/

Culto del Mineral:

-Shattel /sátel/
-Phal /fal/
-Vysatt /vaisat/

Culto de la Vida:

-Lecro /lecro/
-Dacath /dacat/
-Rottor /rotor/
-Neryl /nerail/

Culto del Pantano:

-Imus /imus/
-Keth /kec/
-Mázhor /mázor/

Culto del Espíritu:

-Ryff /raif/
-Dyrma /dairma/
-Retshû /retsu/
-Etrah /ezra/

Culto del Olvido:

-Nassay /nasai/
-Nateyn /natein/


Dioses Inferiores (66):

Culto del Bosque:

Culto de la Montaña:

Culto del Mineral:

Culto de la Vida:

Culto del Pantano:

Culto del Espíritu:

Culto del Olvido:

(Próximamente...)

Dragones

Veamos, lo primero de todo, me he basado en el Draconomicon para decidir y razonar que dragones eran los más adecuados para lo que yo quería hacer, el resultado es el siguiente:

Landh /land/

 

Brëal /breal/



Teah /cea/



Ix /ix/

Arefse y sus habitantes (II)

Bueno, pues tampoco quiero estresar a nadie que no sea a mí propia persona haciendo tanto cambio jajaja, siento las molestias.

¡¡Aclaraciones!!

Los/as cuatro islas/continentes que forman el mundo (inclusive las islillas por ahí perdidas), no son lo único que existe. Hay otras tierras inaccesibles para los habitantes de estas islas por diversas razones que no explicare para no revelar la trama interna del mundo.

Conclusión: Tengo mucho tiempo libre (más del que debería) y me aburro demasiado como para no ponerme a sacar, sacar y sacar más cosas. Esto se ha convertido en un mundo abierto.


Habitantes (imágenes):


Humanos

Elfos del Mar




 Elfos del Bosque


Enanos



Gnomos



Trolls



Tauros



Ghouls


miércoles, 30 de enero de 2013

Reinicio (sin incluir prólogo)

Quería ponerlo, para que me dierais vuestra opinión (las pocas personas que lo leen y comentan algo :), gracias)

El original (I mean, el primero que puse)


          Cientos de cadáveres se avistaban de norte a sur y de este a oeste; la gran batalla había sido sin ninguna duda el último encuentro. Ninguno de los dos ejércitos tenía hombres suficientes para librar otra guerra similar, ni siquiera para pelear por una simple moneda de cobre… –Recitaba el juglar que había llegado al pueblo hacía unos días-. Del ejército del Imperio desapareció; de entre ellos, la raza troll, que se dispersó y huyó. La raza gergen eran mercenarios y como el Líder del Imperio había desaparecido, se fueron sin más. Ya sólo quedaba el propio ejército del Imperio, y, como su líder no estaba, se pusieron a buscarlo. Pero cuando lo encontraron, era demasiado tarde. Un guerrero, le había abatido: no tuvo miedo alguno y fue a matar a aquel que nos había condenado –Seguía contando mientras se movía de un lado para otro moviendo los brazos, los niños que había a su alrededor escuchaban entusiasmados, mientras que los adultos y ancianos, se divertían con el relato-. Cuando la batalla hubo finalizado, los soldados se preguntaron dónde estaría ese guerrero, pero descubrieron que no estaba muerto porque su cadáver no estaba allí, sino que una vez derribó al líder del Imperio, se fue… -El juglar se quedó callado y empezó a dar vueltas por el círculo cogiendo donativos por la historia-. Hasta aquí el relato del final de nuestra guerra ya pasada. Pido un hurra por ese guerrero tan valiente ya que, sin él, Dios sabe lo que podría haber pasado –concluyó la frase, sonrió e hizo una reverencia mientras la gente vitoreaba y gritaba ese hurra por el guerrero.

         No muy lejos de la multitud, pasaban un chico y su hermana pequeña. Se dirigían a las afueras del pueblo donde se encontraba su casa. Habían estado escuchando la historia a distancia y ahora volvían al hogar. Él tenía una estatura adecuada para su edad, tenía el pelo liso, de color castaño claro; También ojos azules y fuerza en brazos y piernas aunque no lo pareciera a simple vista. Ella, más bajita, también tenía el pelo castaño claro, una melena que le llegaba hasta bien cercana la cintura y ojos verdes que brillaban como esmeraldas. Sus nombres eran Shérim y Crystal, tenían 15 y 8 años respectivamente, vivían en el país de Arreit desde que nacieron y estaban instalados a las afueras del pueblo de Arjensin. Tenían una casa grande con cuadra, gallinero... Crystal era una niña a la que le gustaba hacer muchas cosas, pero sentía gran interés por la magia blanca, la cual se usa para la purificación y curación. Por el contrario, Shérim no tenía tanto placer en tantas cosas, prefería meterse en su alcoba, tumbarse en la cama e imaginarse a sí mismo viviendo grandes aventuras.
 
 
El nuevo inicio:
 
El día era claro, lo único que marcaba el otoño era la caída de las hojas del bosque, cercano a la aldea, cuyo suelo había sido invadido por las mismas. La pequeña aldea, situada a los pies de una colina y parcialmente rodeada del pequeño bosque de Kemblin, estaba de celebración, era la semana del mercado. Desde hacía tres días habían estado llegando caravanas de mercantes y, entre ellos, diversos artistas ambulantes, algunos de ellos pertenecientes al famoso teatrillo de la capital, a unos tres días de camino a caballo.
Un trío de estos artistas era famoso por contar una historia tan trágica, como lo fue la Guerra del “Demonio”, de forma teatral, que hasta las personas que la habían sufrido se divertían escuchándola. Esos tres juglares, artistas de la capital, se encontraban en ese momento rodeados de espectadores; Estaban realizando un truco de malabarismos mientras uno de ellos tocaba el laúd e intentaba incordiar a sus compañeros poniendo trabas en sus, ya difíciles, trucos.
Una joven de cabello castaño y ojos verdes se hizo un hueco entre la gente para llegar a la primera fila, se sentó junto con otros niños de su edad, que observaban fascinados a los artistas.
-¿Ya ha empezado? –Preguntó la joven.
-Aún no –le respondió rápidamente uno de los niños.
Otro joven, también de cabello castaño pero de ojos azules, observaba desde las filas traseras, cuando tenía 8 años había hecho exactamente lo mismo que su hermana, sentarse delante. Saludo con la mano a los chicos del Gremio de Herreros que pasaron a su lado y se situó junto a sus amigos bajo el árbol de la plaza.
El sonido de las espadas de madera marcaba el comienzo de un retazo de la historia, cada año contaban uno distinto, acompañado de una actuación teatral, mientras se turnaban para recitarlos, en cambio en la capital se realizaban obras cada poco tiempo contando un fragmento. La plaza guardo silencio.
-Era una explanada enorme –comenzó uno de los juglares, extendiendo su brazo de un lado a otro para marcar profundidad. Los otros dos seguían combatiendo con las espadas hasta que cayeron al suelo “muertos”-. Y lo único que se podía ver en ella era hombres caídos, los que aún estaban conscientes no querían levantarse, deseaban descansar.
-La lucha contra el resto de razas había sido más difícil de lo que pensaban –recitó uno de ellos, levantándose del suelo con una extraña voltereta, sus compañeros rápidamente empezaron a ponerse máscaras de las distintas razas haciendo malabarismos con ellas: elfos, gnomos, trolls, humanos-. Pero todo había acabado por fin… Hubo una luz, un destello enorme –el hombre expandió los brazos, tras él los malabares habían pasado a ser antorchas de fuego que volaban de un lado a otro por la plaza-. Se dice que un guerrero atravesó valientemente las filas enemigas, asaltando la plaza del palacio. Con fuerzas renovadas los soldados del Rey Zharon lanzaron un último ataque, mientras que, el extraño guerrero alcanzó la sala del trono donde combatió con las criaturas más fuertes que le frenaban el paso hasta el Demonio.
-Mas no se rindió, lanzó estocadas, sablazos, embestidas, profirió gritos, se deshizo de casa uno de los que se ponían delante –el combate ficticio entre los juglares había puesto a los más jóvenes en tensión, este año habían incluido trucos mágicos-. Sólo quedaba él, quien tanto daño había causado, el guerrero se plantó enfrente suya. Durante unos segundos ambos se miraron con odio, escudriñándose el uno al otro, viendo a través de unos ojos oscuros, de odio, de maldad…
La multitud estalló en aplausos, los niños de la primera fila se levantaron y vitorearon a los juglares, que con un sencillo truco mágico llenaron el cielo de fuegos y luces. Los adultos comenzaron a arrojar monedas a los juglares, que realizaban reverencias en agradecimiento. Los chicos bajo el árbol aplaudieron, a sus 15 años ya habían escuchado la historia entera, al menos una vez. El círculo se iba deshaciendo poco a poco, el muchacho observó a su hermana levantarse y buscarle con la mirada, se despidió de sus amigos y se dirigió hacia ella.
-¿Te ha gustado la historia, Crys? –Le preguntó su hermano cuando esta corrió hacia él.
-¡Ha sido increíble! –le dijo la muchacha emocionada, casi saltaba de la emoción.
-Bueno, pues ahora nos vamos a casa –indicó su hermano.
-Pero Shérim… -refunfuño su hermana, con clara intención de seguir revoloteando por el mercado.
-Nada de peros, hay que llevarle la compra a Madre –terminó su hermano, dándose la vuelta y dirigiéndose a la salida del pueblo. Su hermana le siguió de cerca y al cabo de unos segundos le acabó dando la mano.
Ambos jóvenes vivían en el país de Arreit desde que nacieron y estaban instalados a las afueras del pueblo de Arjensin. Tenían una casa grande con cuadra, gallinero, establos y todo aquello que sus padres requerían como granjeros. Crystal era una niña a la que le gustaba hacer muchas cosas, pero sentía gran interés por la magia blanca, la cual se usa para la purificación y curación, por lo que deseaba poder entrar en alguna de las famosas academias que se encontraban al otro lado del mar. En el país de Venk, aunque era muy difícil entrar en ellas y a su edad aún no sabía si tenía o no el don de la Magia. Por el contrario, Shérim no tenía tanto placer en tantas cosas, prefería meterse en su alcoba, tumbarse en la cama e imaginarse a sí mismo viviendo grandes aventuras, siendo un ladrón, un caballero o cualquier cosa que se le pasase por la cabeza. Últimamente le había estado interesando mucho la herrería, había frecuentado el gremio de la aldea durante algunos días y cada vez que observaba un trabajo de forja una emoción le llenaba por dentro, sin embargo cada vez que el Maestro Herrero le veía le echaba a patadas del lugar ya que no podía estar dentro de la casa sin ser aprendiz. Y eso ya era algo difícil, ya que normalmente los aprendices comienzan el adiestramiento con 12 o 13 años, así que era tarde para él.


Por favor ser todo lo críticos posibles :)