Shérim
Es un muchacho trabajador y avispado, no le gusta meterse en peleas pero no dudara ni un segundo en defenderse si cae en alguna, así como tampoco dudara en ayudar a cualquiera que parezca necesitar ayuda.
Cuando tenía siete años conoció a Rayke, el hijo del herrero, mientras ambos jugaban en el bosque con los demás niños de la aldea. Rayke le enseño la herrería de su padre y Shérim se enamoró tanto de aquel lugar que cuando llego a casa le dijo a su madre y a su padre que quería convertirse en Herrero.
Visitaban mucho la Capital del Reino para visitar a su abuelo, quien trabajaba en el castillo, sin embargo aquellas visitas eran cada vez menos frecuentes hasta que dejaron de ocurrir, no porque su abuelo hubiera muerto, sino porque su padre y él no dejaban de discutir cada vez que se encontraban y siempre hablaban del mismo asunto, pero su madre nunca le dejaba escuchar sus discusiones, a pesar de la curiosidad que el chico sentía por ellas
A la edad de 12 años y con una hermana de casi tres años, Shérim ya trabajaba en la granja para ayudar a sus padres, mientras que Rayke le enseñaba cosas en la herrería. Los días que más esperaba eran aquellos en los que estaba rodeado de acero hirviendo. Llegaba el momento de apuntarse a los Gremios, de convertirte en aprendiz, sin embargo su padre nunca le llevo a la herrería, sólo le ordenaba trabajar en el campo.
Con 15 años y durante la fiesta de Otoño, Shérim recibe una extraña carta que parecía estar escrita por una chica de la que no sabía absolutamente nada. Los problemas que tenía en casa y aquella misteriosa carta le incitaban a marcharse y sólo lo hizo cuando su madre le dijo que se fuera. Se marchó de casa con un sentimiento de cobardía y culpa.
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| Ilustración por David Mesa |