La
última de su especie tras la guerra draconiana. Se instaló en la isla del
oeste, dónde Ixser tramaba sus planes. Teah se sentía culpable de la evolución
de Ixser, a quién conocía desde que eran pequeños, por lo que se obligó a
vigilar al dragón para detener cualquier loca idea que tuviera. Cuando Ixser
murió en el pantano, Teah se sintió libre y apenada al mismo tiempo. Unos años
más tarde, habiendo bajado la guardia fue atacada por los vástagos de Ixser,
los trolls. Sus restos descansan bajo las ruinas de Quel’Fink.
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| Ilustración por David Mesa |

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