miércoles, 18 de abril de 2018

Mito de la Creación 2/2

La leyenda cuenta que la Nada creó un mundo, un mundo tan grande que a La Nada le fue imposible llenarlo. Había colocado tierras y rocas aquí y allá, sin conseguir una forma que acabase por convencerla de su creación. La Nada estaba desolada, no sabía cómo podía llenar el mundo y este estaba vacío.

La Nada pensó que alguien podría ayudarle, pero no había nadie más en aquel mundo, todo le pertenecía a la Nada y nada lo habitaba. Así que, en lugar de llenar el mundo, se llenó en su lugar con esos pensamientos y de ellos nació la Esencia. La Nada fue feliz y se olvidó del mundo, pero la Esencia quería llenarlo y lo hizo.

La Nada se maravilló con lo que la Esencia había construido, era hermoso y perfecto, pero también sintió envidia, una envidia que hizo nacer al Fuego. La Nada huyó, abandonando a la Esencia, al principio del mundo que había creado, dónde aún era solo tierra y rocas.

Se obligó a construir algo que pudiera compensar el daño que le había provocado a la Esencia, así que construyó durante días sin descanso. Su creación era una criatura nacida de la envidia, un humanoide que no tenía nada más. Cuando la Nada fue a enseñarle a la Esencia lo que había hecho descubrió que la Esencia se había ido, la había abandonado después de proteger su creación.

La Nada detesto el mundo que había creado y quiso enviarlo al vacío, hacerlo morir. Volvió con las criaturas que había creado y las convirtió en su ejército. Matarían, destruirán... hasta el fin de los tiempos. Pero la Esencia también había creado vida y cuando las Huestes de la Nada fueron a destruirlas, las llenaron, llegando hasta la Nada los sentimientos de la Esencia.

Ambas sintieron el alivio y pudieron descansar por fin, de la creación del mundo.

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